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Poéticas... y otra antología inconclusa

miércoles, 22 de junio de 2016

En Colombia se celebra el día del abogado cada 22 de junio


Un saludo respetuoso y admirado con un poema que inspira el respeto como valor vital para la convivencia. En este blog va una copia de varios poemas, mientras los memorizamos para cantarlos aquellas noche donde se fuga el fluido eléctrico...




LOS ESTATUTOS DEL HOMBRE (Thiago de Mello - Traducción de Pablo Neruda)


Artículo 1
Queda decretado que ahora vale la vida, que ahora vale la verdad, y que de manos dadas trabajaremos todos por la vida verdadera.

Artículo 2
Queda decretado que todos los días de la semana, inclusive los martes más grises, tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo.

Artículo 3
Queda decretado que, a partir de este instante, habrá girasoles en todas las ventanas, que los girasoles tendrán derecho a abrirse dentro de la sombra; y que las ventanas deben permanecer el día entero abiertas para el verde donde crece la esperanza.

Artículo 4
Queda decretado que el hombre no precisará nunca más dudar del hombre. Que el hombre confiará en el hombre como la palmera confía en el viento, como el viento confía en el aire, como el aire confía en el campo azul del cielo.

Parágrafo:
El hombre confiará en el hombre como un niño confía en otro niño.

Artículo 5
Queda decretado que los hombres están libres del yugo de la mentira. Nunca más será preciso usar la coraza del silencio ni la armadura de las palabras. El hombre se sentará a la mesa con la mirada limpia, porque la verdad pasará a ser servida antes del postre.

Artículo 6
Queda establecido, que durante diez siglos, el lobo y el cordero pastarán juntos y la comida de ambos tendrá el mismo gusto de aurora. De acuerdo a lo soñado por el profeta Isaías.

Artículo 7
Por decreto irrevocable queda establecido el reinado permanente de la justicia y de la claridad. Y la alegría será una bandera generosa para siempre enarbolada en el alma del pueblo.

Artículo 8
Queda decretado que el mayor dolor siempre fue y será siempre no poder dar amor a quien se ama, sabiendo que es el agua quien da a la planta el milagro de la flor.

Artículo 9
Queda permitido que el pan de cada día tenga en el hombre la señal de su sudor. Pero; que sobre todo tenga siempre el caliente sabor de la ternura.

Artículo 10
Queda permitido a cualquier persona a cualquier hora de la vida el uso del traje blanco.

Artículo 11
Queda decretado, por definición, que el hombre es un animal que ama, y que por eso es bello, mucho más bello que la estrella de la mañana.

Artículo 12
Decretase que nada estará obligado ni prohibido. Todo será permitido. Inclusive jugar con los rinocerontes, y caminar por las tardes con una inmensa begonia en la solapa.

Parágrafo:
Sólo una cosa queda prohibida: amar sin amor.

Artículo 13
Queda decretado que el dinero no podrá nunca más comprar el sol de las mañanas venideras. Expulsado del gran baúl del miedo, el dinero se transformará en una espada fraternal, para defender el derecho de cantar y la fiesta del día que llegó.

Artículo Final
Queda prohibido el uso de la palabra libertad, la cual será suprimida de los diccionarios y del pantano engañoso de las bocas. A partir de este instante, la libertad será algo vivo y transparente, como un fuego o un río, o como la semilla del trigo y su morada será siempre el corazón del hombre.




LOS FUNDAMENTOS  de Thiago de Mello

La leyenda, por ser leyenda, es verdadera.

Por ello diré que, aunque transmitida
por mi boca – ciénaga de engaños –
es de verdad la herencia que te dejo.
Por verdadera, penetra sobre el tiempo
de las cosas sucedidas que ella cuenta,
de las cuales en el mundo no existen señales.

Solo declaran su tiempo cosas concluidas,
las que perdieron habla pero balbucean
cuando, por locos, vamos despertándolas
en sus tristes tumbas abiertas.
Los ojos inmutables de la verdad
nos espían planeando sobre el tiempo.

Pena, no obstante, que no quede sombra o rastro
de lo que floreció en los dominios de la leyenda.
Por más que se anden leguas y se excaven
planicies y peñascos se derrumben,
no se encuentran vestigios, salvo de los dos
que, hermanos de la leyenda, permanecen intactos:
el hombre y el mundo – siempre recusados
porque son evidentes, son las únicas
señales que prueban todas las verdades.

La leyenda, por ser leyenda, es verdadera.
Pues lo propio de las leyendas es la verdad.



EL AMARGO APRENDIZAJE
de Thiago de Mello

Llega un día en que el día se termina
antes que la noche caiga por completo.
Llega un día en que la mano, ya en el camino,
de pronto se olvida de su gesto.
Llega un día en que la leña ya no alcanza
para encender el fuego de la chimenea.
Llega un día en que el amor, que era infinito,
de pronto se acaba, de repente.

Fuerza es saber amar, cerca o distante,
con el encanto de la rosa libre en el tallo,
para que el amor herido no se acabe
en la eternidad amarga de un instante.



EL PAN DE CADA DÍA / Thiago de Mello

Que el pan encuentre en la boca
el abrazo de una canción
construida en el trabajo.
No el hambre fatigada
de un sudor que corre en vano.

Que el pan del día no llegue
sabiendo a regusto de lucha
y a trofeo de humillación.
Que sea la bendición de la flor
festivamente cogida
por quien dio ayuda al suelo.

Más que flor, sea fruto
que maduro se ofrece,
siempre al alcance de la mano.
De mi mano y de la tuya.

enero del 63.



CIUDADANÍA  de  Thiago de Mello

Ciudadanía es un deber
del pueblo.
Solo es ciudadano
quien conquista su lugar
en la insistente lucha
del sueño de una nación.
Y también obligación:
la de ayudar a construir
la claridad en la consciencia
de quien merece el poder.
Fuerza gloriosa que hace
un hombre ser para otro hombre,
camino del mismo suelo,
luz solidaria y canción.



LA FRUTA ABIERTA 
 de  Thiago de Mello

                                           Para Anamaría

Ahora sé quien soy.
Soy poco, pero sé mucho,
porque sé el poder inmenso
que vivía conmigo,
aunque adormecido como un pez grande
en el fondo oscuro y silencioso del río
y que hoy es como un árbol
plantado bien alto en medio de mi vida

Ahora sé como son las cosas.
Sé por qué el agua escurre suave
y por qué su murmullo es canción de cuna
en la noche estrellada
que se acuesta en el suelo de la nueva casa.

Aprendí contigo, amada.
Aprendí con tu belleza,
con la blanda belleza de tus manos,
tus largos dedos de pétalos de plata,
la oceánica ternura de tu mirada,
verde de todos los colores
y sin horizonte alguno;
con tu piel fresca cual noche lunar,
tu infancia permanente,
tu imaginativo saber
brillando distraído sobre tu cara.

Grandes cosas sencillas aprendí contigo,
con tu parentesco con los mitos más terrestres,
con las espigas doradas en el viento,
con las lluvia de verano
y con las líneas de tu mano.
Contigo aprendí
que el amor reparte
pero sobre todo aumenta,
y a cada instante aprendo más
con tu forma de andar por la ciudad,
como si caminases con las manos entrelazadas con el aire,
con tu gusto de hierba húmeda,
con la luz de tus dientes,
tus secretas delicadezas,
la alegría de tu amor maravillado,
y con la voz radiante
que sale de tu boca,
inesperada como un arco iris
partido al centro y uniendo los extremos de la vida,
y mostrando la verdad
como una fruta abierta.

Sobrevolando la cordillera de los Andes, 62.


  
MEDITACIÓN EN REINO DE LA PANTERA AZUL 

de Thiago de Mello

Viene de pronto, nunca viene
cuando se presiente su llegada.
Llega y es tarde ya y en todo es tarde.
Nunca se muestra entera. Pero es hembra.
Es necesario esperar y seguir siendo
hasta que olfatea
lo que guardas al fondo de tu nombre.
Pero no vale su precio, ni la sórdida
moneda que te exige: nada quiere.
Marcha a tu lado, del que no se aparta,
agazapada en pliegues de la ropa,
le encantan la nuca y los cabellos.
Inmóviles sus manos posadas en los hombros
que nada sienten pero saben: sufren
tanto o más que brasas.
Es igual
a lo que fuera antaño, a lo que fue
en tu jardín una semana antigua.
La víspera parece tan remota
que llega a ser penoso recordarla.
La casa se convierte en selva densa,
hay secretos desvanes nunca vistos
que nos llaman con tibios terciopelos
enseñándonos cantos amorosos
que no saben jamás por qué callaron.
Si te llama a la lucha traicionera,
todo se cubre de ceniza y polvo.
No hay nada pegajoso a no ser los contactos
inesperados como mariposas
que bajan devastando soledades.
El sol de la más vieja primavera
quema tu sangre, estalla en la garganta
que, desde hace cien noches, no dominas
y hay sequedad en tus encías.
deslumbradas surgen las rodillas 
que van dejando ver colores curvos
casi a los costados de los muslos.
nada más. El cielo es lo que falta.
Toda azul te acecha la pantera
como si no te conociera —y canta.
De súbito las cosas huecas crujen
y en el más trivial acto de la vida
cifras un interés total: el sortilegio
es terrible y fugaz, porque te ofrece
en un brote de luz la certidumbre
de la inutilidad feroz y fría
de la prenda que te iba seduciendo.
Es ahí cuando, cada cosa, y todas,
incluso la pared, el calendario,
y hasta el cuchillo junto al velador,
los grandes sentimientos, las palabras
altisonantes y los compromisos
como agua pasan, pasan como un rio
de aguas espesas que no corren nunca,
de una espuma podrida recubiertas.
Con todo, luce flores en sus flancos
y distracciones que permiten pájaros,
con ese ardor húmedo de macho,
que ella no deja alzarse de los sótanos
en los cuales contigo se oculta
sabiendo que le cabe la tiniebla.
Y en su reino luminoso clavas
tus huecas raíces de silencio
que se hunden cantando en la tierra.
Santiago de Chile, 1963.
Traducción de Enrique Lihn





COMO UN RÍO de Thiago de Mello

Ser, como un río, capaz
de llevar por su cuenta
a la canoa que se cansa
de servir de camino
para la esperanza.
Y de lavar al límpido
la pena de la mancha,
como el río que lleva
y lava.
Crecer para entregar
en la distancia callada
un poder de canción,
como el río descifra
el secreto de la tierra.
Sí el tiempo es de descender,
retener el don de la fuerza
sin dejar de seguir.
Desaparecer incluso
para, subterráneo,
 aprender a volver
y cumplir en el trayecto
el oficio de amar.
Como un río aceptar
esas súbitas olas
hechas de impuras aguas
que traen a flote la verdad
oculta en las profundidades.
Como un río, que nace
de otros, saber seguir
siendo junto con otros
y en otros prolongándose
y construir el encuentro
con las grandes aguas
del océano infinito.
Barreirinha, Amazonas, 1978.
Traducción de Adán Méndez.







HACE TIEMPO QUE 

ESCOGÍ 

de Thiago de Mello

La luz que me abrió los ojos
para los desheredados
y heridos de la injusticia
no me permite cerrarlos
nunca más, en tanto vivo.
Sea por asco o fatiga
me dispongo a no ver más
y aun cuando el miedo acosa
mis ojos, me es imposible
dejar de ver. La verdad
me ha tocado con su lámina
de amor el centro del ser.
No se trata de escoger
entre ceguera y traición.
Pero si entre ver y hacer
de cuenta que nada vi
o hablar del dolor que veo
y ayudarlo a tener fin,
ya hace tiempo que escogí.
Rio de Janeiro, 1981.
Traducción de Mario Benedetti.


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