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miércoles, 22 de junio de 2016

Hace 26 años se lee poesía en las calles de Medellín al tiempo que se baila tango. Para la Vigésima Sexta versión  el filosofo francés Edgar Morin escribe a Fernando Rendón poeta pionero y columna vertebral del festival una emotiva carta. Dicha misiva es un honroso voto de confianza en el país en un momento en el cual debemos aprender a creer en nosotros mismos. Momento clave, donde la poesía marca rutas estéticas en aras de nuevos horizontes. Me pareció pertinente copiar el texto completo de la página oficial del Festival Internacional de Poesía publicada hace días, pues nos traza un nuevo credo que ojalá seamos lo suficientemente serenos de asumirlo, sea porque estemos de acuerdo o no. Disfrutemos pues de su lectura y,  de algunos poemas que nos han legado de dichos eventos antes inicie el debate.   



Paris, junio 16 de 2016

Querido poeta Fernando Rendón,

Pido en su nombre que mis palabras se conviertan en sonido, colores y sabores, en emociones y sentimientos y que mis vocales galas y planetarias canten mi querencia por Colombia y por el 26 Festival de Poesía de Medellín.

Colombia es mucho más que realismo mágico, es un país de creatividad, donde lo poético es utopía realizada. Prueba fehaciente y vital de ello, es este Festival, que lleva 26 años tejiendo sentidos de belleza, de esperanza, de vida y de alegría por todas las calles, los barrios y pueblos de Antioquia.

Colombia que crea a la temperatura de su propia destrucción, enredada en múltiples conflictos, antiguos y modernos, y tantas contradicciones que lo ciegan y entristecen hasta a crueldad y el horror, en vez de servirle de barro mostrar la belleza y riqueza de sus gentes y tierras.

Pero tengo muchísima fe en el alma colombiana, en su sed de vida, que es más fuerte que la sed de venganza y de muerte; creo en el apetito intelectual que alegra sus gentes; creo en la obra maravillosa del Festival Internacional de Poesía de Medellín; creo en los talleres de Prometeo con niños, con jóvenes, con la generación del relevo; construyendo un mundo donde el conflicto no es muerte, sino la posibilidad de contradicción, diversidad, complementariedad y convivencia emuladora. Un mundo donde se viva de verdad poéticamente.

Espero que pronto Colombia encontrará sus propios pensamientos complejos, pues ningún país esta tan cerca de entender la necesidad de comprender la complejidades de la realidad de cada vida, de cada situación y de nuestro mundo.

Espero que Colombia, inspirada por vuestro Festival Internacional y por la fuerza espiritual del poeta Arthur Rimbaud, pueda firmar los Acuerdos de Paz y acoger todos los influjos de vigor y de ternura autentica. Y cuando llegue la Aurora del Posconflicto, armada de ardiente paciencia, sin distinción de origen, confesión, clase ni color de piel, todos los compatriotas colombianos entran con las manos unidas en la espléndida geografía e Historia de la Paz, por todos los territorios de Colombia y todos los corazones del mundo.

De corazón y espíritu por siempre,

Abrazos fuertes,

Edgar Morin
Publicado el 21 de junio de 2016
En: http://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/26/News/Morin.html  (Consultado para Fe de Erratas, Boletín Biblioteca Unitrópico - 22.06.2016)




EL ÁGUILA / Armando Orozco - Bogotano (1943 - )


Así mismo había en los cuatro cara de águila. Ezequiel

Arrasaba con sus manos pobladas de cuervos
Su pensamiento era una escalera absurda
Como sueños en las gradas de las prisiones

Había encontrado la forma de vivir
En paraísos y vientres violados
Saliéndose de sí mismo
Azotando las puertas interiores
Y los códices asesinos

Sabía qué moría entre sombras
En una selva con delfines arrasadores

Galopó el mármol inhóspito
De los páramos
Golpeó los llanos con sus alas de buitre
Y cadenas de oro sobre su pecho

A ella la vio desnuda entre las sombras
Del muro de los fusilados
Con su vientre repleto de violines
De maullidos de gatos marinos

Recordó el castigo de sus manos
No supo del bronce ceniciento
Porque las moscas estaban en su rostro
desde antes del vuelo

Pensó que nada tenía remedio
En medio del delirio y el rencor
De la fiebre de sus garras de águila

Encontró por fin el olvido en los pantanos
Siniestros de un viento simbólico e imaginado

Sabía cuándo iba a comenzar el horror




Canciones en un viaje a caballo 

de Francisco Madarriaga (Argentino 1927 - 2000)
1

Los caballos nacen para amar secretamente como
las madrugadas.

2


Los caballeros viajan con ponchos de cueros de
ciervos celestes manchados de sangre.

3

Un dolor como el trino de un pájaro de agua,
perdido en la infinitud.

4

El amor de un guerrero cuya lanza tiene el acero
del agua.

5

El terror de los paisajes que se hundieron con
los tesoros del Diablo.

6

Hay cierta agua de oro en la infinitud:
solo la conocieron Jesucristo y Rimbaud.

7

Conservar siempre una tinaja con esa agua.















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