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Poéticas... y otra antología inconclusa

jueves, 15 de enero de 2015






LOS VOCABULARIOS 
TÉCNICOS  NOS TRAZAN RUTAS

para acceder con mayor firmeza a los universos del
conocimiento

para ganar tiempo

para construir mapas conceptuales y mentales

para aprender a ver lo general y lo específico de cada asunto...


Se le conoce como vocabulario técnico al conjunto de  términos que nos orientan en un terreno disciplinar. Ahora que se debate el futuro del libro, nos toca tener presente los  nombres de las partes del libro. Además de otros términos como publicaciones seriadas, ordenación de los libros, tesauros, alfabetización informacional, entre otros. A través de este espacio y paulatinamente iremos repasando este vocabulario como un modo de ir comprendiendo este fabuloso mundo del libro, de la biblioteca y la información, que no desaparecerá sino que de modo extraordinario y fabulosa se esta transformando en el reino de la TIC's.

He aquí las partes del libro:



Abajo una ilustración renancentista de cómo surgieron los alfabetos y en consecuencia los idiomas:


eco

De la imperiosa necesidad de ordenar los libros para poderlos ubicar, una muestra en el libro sagrado de occidente: la Biblia


De cómo se fue ordenando la información en catálogos que han compilado la información que hoy se acumula en los múltiples formatos de la Web, bajo otros nombres y con otras lógicas:




Estos son flujogramas de cómo los bibliotecarios vamos organizando nuestro trabajo en beneficio, de modo capital, para los lectores o usuarios:


Esquema breve para comprender el sistema de clasificación de Melvyn Dewey, usado en las bibliotecas del país:



Y, a continuación una ruta sencilla para comprender qué y para que sirve la indización en los procesos de consulta e investigación, si se quiere se metódico y ahorrar tiempo en los procesos de escritura académica en la universidad: 

Continúa un flujograma que señala la ruta de la indización en la web:

 






. La indización, sus conceptos y sus técnicas:

Tomado de: http://www.ite.educacion.es/formacion/materiales/67/cd/mod1/contenido_a6.htm


Indizar consiste en describir el contenido del documento mediante palabras del lenguaje natural que han sido sometidas a un control semántico. Los términos elegidos constituyen puntos de acceso secundarios de la ficha o registro bibliográfico, y se utilizan cuando el lector no busca un documento concreto, sino que está interesado en un tema y quiere documentos que traten de él.
Las términos de indización -llamados coloquialmente materias- son pues, términos del lenguaje natural que representan de forma sintética el asunto o tema sobre el que versa una obra. Frente a la CDU, tienen la ventaja de ser fácilmente comprensibles, pero tambien presentan algunas limitaciones:
  • La alfabetización de los términos dispersa en el fichero las materias que intelectualmente están próximas: la materia dibujo se alfabetiza en la letra D y la materia pintura se alfabetiza en la P (por el contrario, la CDU agrupa las dos materias, expresadas mediante números correlativos, 74 y 75 respectivamente).
  • Los términos del lenguaje plantean problemas semánticos: hay términos iguales con distinto significado (homónimos), términos distintos con el mismo significado (sinónimos), términos cuyo significado cambia con el paso del tiempo, términos que expresan conceptos muy próximos, etc.
Para paliar estos inconvenientes, los términos que se utilicen como materias deben someterse a un control: hay que evitar los sinónimos, distinguir los homónimos, establecer relaciones entre algunos términos, evitar las palabras vacías, etc. De este modo se construye un vocabulario limitado de términos de indización, que no es otra cosa que un lenguaje documental, un intermediario que facilita la comunicación lector-documento.
En todo lenguaje de indización el control sobre los términos se establece mediante tres tipos de referencias:








  • Véase (V.) o Use


  • Remite de un término no aceptado a uno aceptado, por lo general un sinónimo o cuasi-sinónimo. Por ejemplo:
    Locos V. Enfermos mentales








  • Usado por (U.p.)


  • Referencia inversa a la anterior. Por ejemplo:
    Enfermos mentales
    U.p. Locos








  • Véase además (V.a.)


  • Remite de un término aceptado a otros términos también aceptados que tienen relación semántica con él. Por ejemplo:
    Endogamia
    V.a.   Etnología
    Matrimonio
    Existen diversos lenguajes de indización, adaptados a las exigencias de los distintos tipos de bibliotecas (puesto que cada una tiene un fondo, unos usuarios y unos medios distintos). Los más conocidos son:
     Encabezamientos de materias
    Es un lenguje documental en el que los términos deben combinarse formando cadenas. El primer término se llama propiamente encabezamiento y representa un tema significativo del documento que se indiza. Los términos siguientes -que se enlazan con guiones- se denominan subencabezamientos y pueden indicar cualidades, propiedades o acciones (subencabezamientos de materia), lugares geográficos (subencabezamientos topográficos), épocas o periodos (subencabezamientos cronológicos) y tipo documental (subencabezamientos de forma).
    Veamos algunos ejemplos:
    • Arquitectura - Diccionarios (para indizar un glosario de términos arquitectónicos).
    • Bibliotecas - España - Directorios (para indizar un repertorio de las bibliotecas españolas).
    • Escritores - S. XX - Biografías (para indizar una obra sobre autores contemporáneos).
    • Lengua española - Gramática (para indizar una gramática del español).
    Cada cadena de términos constituye un punto de acceso único y se alfabetiza en el catálogo solamente por el primer término. Esto conlleva una cierta rigidez tanto en la indización del documento como en la búsqueda por encabezamientos de materia: en ambos momentos hay que saber cómo se construye la cadena para poder elegir el término que debe ocupar el primer lugar, el segundo, el tercero, etc.. Por ejemplo, si un alumno busca la gramática del español citada en el ejemplo anterior, no la encontrará en la G de gramática, sino en la L de lengua española.
    La sintaxis de este lenguaje documental tiene, sin embargo, una ventaja muy importante para bibliotecas que utilicen procedimientos manuales: generalmente es posible expresar el tema de la obra mediante una sola cadena, o a lo sumo, dos cadenas de términos, y eso significa que sólo hay que intercalar una o dos fichas en el catálogo de materias. Por eso los encabezamientos son imprescindibles en este tipo de bibliotecas. 
    Existen en la actualidad distintas listas de encabezamientos de materias susceptibles de ser utilizadas en las bibliotecas escolares, fundamentalmente dos, que se complementan mutuamente: la Lista de encabezamientos de materias para las bibliotecas públicas y la Lista de encabezamientos de materias para libros infantiles y juveniles, de Alberto Villalón.

     Listas de descriptores 
    Los descriptores son términos que se aplican individualmente en el momento de indizar el documento y se combinan -en cualquier orden- en el momento de la búsqueda, utilizando los operadores lógicos. Esto significa que un documento se puede recuperar por cualquiera de los descriptores que se han utilizado para indizarlo.
    Volvamos a los ejemplos anteriores:
    • El glosario de términos arquitectónicos se indizaría con el descriptor Arquitectura y con el descriptor Diccionario y se recuperaría por cualquiera de los dos.
    • El repertorio de las bibliotecas españolas se indizaría con el descriptor Biblioteca, el descriptor España y el descriptor Directorio y se recuperaría por cualquiera de los tres.
    • La obra sobre autores contemporáneos se indizaría con el descriptor Escritor, el descriptor S. XX y el descriptor Biografía y se recuperaría por cualquiera de los tres.
    • La Gramática del Español se indizaría con el descriptor Lengua española y el descriptor Gramática y se recuperaría por cualquiera de los dos.
    Los descriptores son, por tanto, más fáciles de utilizar que los encabezamientos de materias y permiten una mayor flexibilidad tanto en la indización como en la recuperación, aunque la posibilidad de realizar múltiples combinaciones está supeditada al uso de herramientas informáticas. Por ese motivo solamente pueden utilizarse en bibliotecas que cuenten con un sistema automatizado de catalogación y recuperación . 
    No existen, por otra parte, listas normalizadas de descriptores para las bibliotecas escolares. Con motivo de este curso y del desarrollo de la aplicación ABIES se ha confeccionado una lista de descriptorestomados de varios vocabularios preexistentes, que se espera sirva como germen de un vocabulario normalizado específico para las bibliotecas escolares.
     Tesauros 
    Son lenguajes documentales formados por descriptores entre los que se han establecido relaciones de tipo jerárquico (entre un término general y sus términos específicos y viceversa).y de tipo asociativo (entre términos relacionados por su significado).
    El tesauro ofrece la misma flexibilidad en la recuperación que los descriptores y requiere obviamente el uso de un sistema automatizado. Además, la estructuración a que se han sometido los términos hace posible una precisión mucho mayor en el uso de éstos, tanto en el momento de indizar como en el momento de buscar.
    Dado que la estructura jerárquica dificílmente abarca la totalidad del conocimiento humano, los tesauros suelen ser léxicos especializados en una rama del saber. Cuentan generalmente con términos muy específicos dirigidos a especialistas que permiten expresar aspectos muy concretos del asunto del que trata una obra. Por ese motivo son lenguajes adecuados para servicios de documentación y bibliotecas especializadas.

    Criterios para la indización en la biblioteca escolar 
    Independientemente de cuál sea el lenguaje documental utilizado, la indización debe responder siempre a los siguientes principios: 
     Los términos elegidos deben representar todos los temas significativos presentes en el documento, pero sin multiplicar innecesariamente el número de términos. Para ello: 








  • es preferible usar un término general que varios más concretos:

  • Historia mejor que Historia moderna + Historia contemporánea.








  • es preferible usar un término compuesto -si forma parte del lenguaje documental que utilizamos- que dos o más términos términos simples:

  • Historia de España mejor que Historia España.
     Para representar un concepto se debe elegir siempre el mismo término, y éste debe ser el menos equívoco:
    Redacción mejor que Composición.
    (una composición puede ser escrita, pero también musical, pictórica, etc.)
     Todos los términos deben pertenecer a la lengua española y ajustarse a sus reglas gramaticales:
    Película mejor que Film.
     Los términos deben ser de uso corriente, fácilmente comprensibles por los alumnos:
    Clasificación de las plantas mejor que Taxonomía vegetal.
    Peces
     mejor que Ictiología.

    Las obras de ficción2
    Un caso aparte lo constituye la literatura de ficción. Por su propia naturaleza -porque son obras inventadas-las obras de creación literaria no se indizan, salvo casos excepcionales como ensayos, novelas históricas o libros de viajes.
    Sin embargo, los usuarios de las bibliotecas escolares -niños y adolescentes- solicitan con mucha frecuencia libros de creación literaria atendiendo a sus personajes, tema, género o tratamiento, por lo que resulta de gran utilidad indizar estos aspectos como si de materias se tratara.

    Se recomienda utilizar diferentes categorías de términos en literatura clásica y en literatura infantil y juvenil.

    Tomado de: 
    http://www.ite.educacion.es/formacion/materiales/67/cd/mod1/contenido_a6.htm













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