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martes, 21 de octubre de 2014

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Cambios
poema de Ida Vitale      Puede cambiar la vidasus ramas, como un árbol cambia las suyas desde el verde hasta el otoño.Puede, pilar oscuro,como un mes de verano. suplicio oscuro puederecubrirse de frutos Ah puede también caer,hasta no sé qué fondo caer no sé hasta dónde,como cae el poema,o el amor en la noche,
duro y ciego y terrible,
duro y ciego y terrible,
Traducir
    de Ida Vitale
Alguien desborda,
al centro de la noche.
Ante un orden de palabras ajenas,
rebelde sometido,
ofrece el canto de toda su memoria,
las reviste de nueva piel
y con amor
las duerme en nueva lengua.

               Apagada la luz,
el viento se pregona entre los árboles
y junto a la ventana hay frío
y la certeza de que todo paisaje
adentro se interrumpe
como frase que alcanza la madriguera
del terrible sentido.
          No hay dispuesto
en el yermo
     un benévolo guía.

Los pasos son a ciegas,
el cielo sin estrellas.
Y el pensamiento anticipa las fieras.
tocando el agua madre el manantial del miedo
Obstáculos lentos
    de Ida Vitale
¿Si el poema de este atardecer
fuese la piedra mineral
que cae hacia un imán
en un resguardo hondísimo;

si fuese un fruto necesario
para el hambre de alguien,
y maduraran puntuales
el hambre y el poema;

si fuese el pájaro que vive por su ala,
si fuese el ala que sustenta al pájaro,
si cerca hubiese un mar
y el grito de gaviotas del crepúsculo
diese la hora esperada;

si a los helechos de hoy
—no los que guarda fósiles el tiempo—
los mantuviese verdes mi palabra;
si todo fuese natural y amable?

Pero los itinerarios inseguros
se diseminan sin sentido preciso.
Nos hemos vuelto nómadas,
sin esplendores en la travesía,
ni dirección adentro del poema.
Y, ¿Quien Fue Ida Vitale?

Ida Vitale
Por Clara Janés
         La deslumbrante poesía de Ida Vitale se mueve en todas las esferas de lo cósmico a lo próximo, del ángel al árbol, del número y el cristal al vuelo, la voz de lobo, la iridiscencia de una gota de agua, la salamandra simbólica a la lengua propia, a la traducción...
         Por su modo de tratar la palabra y el verso, inscrita por los críticos en la tradición de Mallarmé, Juan Ramón Jiménez o Montale, su mundo, sin embargo, rebasa la demarcación. Nacida en Montevideo (Uruguay) en 1923, estudió Humanidades y fue profesora de literatura en su país hasta que la dictadura, en 1973, hizo que partiera al exilio. Vivió en Méjico de 1974 a 1984 y actualmente, desde 1989, lo hace en Austin (Texas).
         A su primera obra, La luz de esta memoria (1949), siguieron Palabra dada (1953), Cada uno en su noche (1960), Oidor andante (1972), Jardín de sílice (1980),Parvo reino (1984) Sueños de la constancia (1988) y Procura lo imposible (1998). En España, apareció en 2002, una extensa antología, Reducción del infinito(Tusquets). A ella pertenecen los cuatro últimos poemas aquí seleccionados, mientras los tres primeros proceden de otra, titulada Fieles (Montevideo, 2000).
Publicado inicialmente en Adamar







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